Plusvalía ideológica
La plusvalía ideológica es un constructo conceptual elaborado por el filósofo, poeta y literato marxista venezolano Ludovico Silva, con el cual aclara las relaciones existentes entre el fenómeno de la alienación y la ideología en el capitalismo. Se trata del correlato en la dimensión psíquica y cultural de la explotación económica, que muestra la creación de un excedente de trabajo psíquico (espiritual) que funciona como mecanismo para la reproducción del sistema de explotación como totalidad, significando por eso una pertenencia no-consciente a un conjunto de relaciones sociales y representaciones psíquicas que no corresponden a los intereses propios sino a los de la dominación económica, y por eso es el efecto de la alienación ideológica.
La latinoamericanización del marxismo por parte de Ludovico Silva estriba precisamente en su relectura creativa del problema de la ideología, de tal manera que con la elaboración del constructo conceptual de plusvalía ideológica extiende al horizonte de los estudios de la dimensión subjetiva y de las representaciones del capitalismo la crítica de la economía política y los hallazgos del psicoanálisis, al determinar que la formación de la consciencia como un trabajo psíquico sobreimpuesto para conseguir una óptima difusión y aceptación de las relaciones de producción como típicamente naturales, como representaciones fijas [fixierte Vorstellungen] y ahistóricas, son un “excedente” que sirve para aumentar y preservar el capital material. Para el teórico venezolano, el mundo de la cultura, creencias y creaciones significativas de las representaciones no está “aparte” como un nivel “por encima” de las relaciones materiales de producción, antes, por el contrario, es una continuación interna de la estructura económica de la sociedad. No existe entonces un campo material de producción de plusvalía y otro de configuración de la subjetividad, ambos, forman un nexo de relaciones que efectivan la reproducción de la sociedad capitalista. Con este constructo conceptual Ludovico Silva pone de manifiesto el registro de la dialéctica entre producción de capital (presente en la explotación material) y la producción del consumo de mercancías (presente en la explotación ideológica), de tal modo que ambas dimensiones se desenvuelven sobre la base de una formación social en cuyo nexo de racionalidad se desdoblan como esferas independientes y, sin embargo, conexas inmanentemente.
La categoría económica de la plusvalía y el problema político-cultural de la ideología son integrados así por Ludovico Silva para dar claridad al debate sobre las relaciones entre la base y la superestructura sobre la concepción del “reflejo” dentro de la tradición del marxismo, rebasando los límites impuestos por las interpretaciones reduccionistas y dogmáticas al señalar el «estilo literario» de Marx y las implicaciones que este tiene a la hora de abordar el uso metafórico y científico del lenguaje con el que expresó los vínculos entre la producción material y la realidad subjetiva. Para Ludovico Silva, la clarificación de la terminología y los modos escriturales de Marx ayuda a despejar las confusiones en el interior de la tradición del marxismo a la hora de entender el abordaje que el filósofo alemán hizo de la ideología en las apariciones recurrentes de metáforas como la así llamada “teoría del reflejo” y la “teoría de la superestructura”, frente a la formulación rigurosa y científica de la ideología como expresión [Ausdruck] de las relaciones materiales inmanentes a las condiciones históricas y, de ahí la centralidad del lenguaje tanto en ese «estilo literario» de Marx como en la realidad objetiva de la producción capitalista. En Marx los signos son la expresión más exacta posible, plástica, musical y prosódicamente de los significados, siendo por eso, al decir de Ludovico Silva, el teatro de su dialéctica.
La distinción en la prosa de Marx entre la metáfora, que tiene un importante valor cognoscitivo, y la explicación científica, es lo que permite a Ludovico Silva vislumbrar el horizonte de un pensamiento concreto en un escritor que supo unificar la forma expositiva con un rigor propio de un corpus teórico. Ahora bien, es menester no elevar a estatus de explicación científica acabada lo que es una figuración metafórica (retomar el sentido estricto y no lato del término)
- Metáfora del “reflejo”: Para Ludovico Silva Marx considera la imagen de la cámara oscura para representar un proceso que ocurre en la sociedad y la formación de sus contenidos significativos. La mente humana se comportaría de modo similar con la historia como funciona este instrumento óptico frente a la realidad objetiva físico natural, proyectando una imagen invertida en tiempo real de la realidad exterior sobre una superficie interior. Este fenómeno obedece a la reflexión que en física explica el cambio de dirección de una onda al chocar con una superficie que separa los medios, de modo que en la cámara oscura sólo las ondas de luz que viajan en línea recta que entran por el orificio permiten la formación de la imagen. La metáfora de Marx muestra que en la consciencia se produce un “reflejo” de sus relaciones sociales materiales, que son invertidas de sus determinaciones objetivas para aparecer como elecciones voluntarias individuales, creando así una apariencia social. La ideología sería entonces ese mecanismo de “reflejo”:
A B
Ideología Reflejo
________________ :: _____________
Mente Humana Cámara Oscura
Ideología Reflejo Óptico
________________ :: _____________
Realidad Histórico-Material Realidad Físico/Natural
La metáfora se da con la sustitución de los términos de B por los de A, ya que la igualdad de relaciones permite el traslado del sentido de uno a otro, de género a especie, de especie a género, como lo planteo Aristóteles y retoma Ludovico Silva a la hora de interpretar la prosa de Marx
- Metáfora de la “Superestructura”: Ludovico Silva parte acá de la complejidad de la metáfora ya que en ella se encierra la idea de determinación causal de las condiciones materiales sobre las culturales y subjetivas. Para el filósofo venezolano, Marx elabora un símil arquitectónico de un edificio configurado por una parte externa (supra) y una interna (infra), cuyas relaciones son unidireccionales, ya que como en toda construcción los cimientos o bases son los que sustentan lo externo, de ahí la idea de que la parte infraestructural de la economía determina el conjunto de relaciones ideológicas (políticas, jurídicas y culturales) que son las superficiales. La sociedad montaría sobre sí un andamio, una superestructura de carácter ideal [idealistischen Superstruktur]:
A B
Estructura Económica [Struktur] Cimientos [Basis]
________________ :: _____________
Ideología [Ideologie] Superestructura [Ürberbau]
Ludovico Silva esclarece filológicamente que Marx usa unas veces el término latino de Superstruktur y otras se expresa alemanamente con el término Ürberbau, lo que no ayuda mucho a clarificar el sentido de las relaciones entre las expresiones. De otra parte, considera Ludovico Silva que, desde el mismo punto de vista arquitectónico, no es exacto llamar superestructura a la parte superior de un edificio, ya que este es una unidad, una totalidad que es en sí misma una estructura [Struktur]. Estos andamios que se van superponiendo cuando se está construyendo la edificación, son retiradas una vez está arquitectónicamente terminado. El punto es que Marx en ese celebre pasaje del “Prologo a la Contribución de la Crítica de la Economía Política” de 1859, habría presupuesto una relación de igualdad entre los términos para presentar ilustrativamente su argumento en torno de las relaciones entre la actividad material y las producciones ideales-representativas a ella adyacentes.
Pues bien, la actitud dogmática ha elevado a grado de explicación científica estas metáforas, haciendo con ello que el dominio de la teoría viviente de Marx termine en una petrificación. Ambas metáforas, siendo conexas, han servido para convertir el pensamiento de Marx en un catecismo centrado en leyes mecánicas que sustentan una causalidad unilateral del mundo económico sobre el cultural, pues, de una parte, concebir la ideología como “reflejo” obliga a definir el universo de creaciones significativas y psicológicas como un automatismo que suprime precisamente su historicidad al equipararlo con la realidad físico natural; en cuanto que, por su lado, concebirla como “superestructura” hace pensar que la ideología existe independientemente, como un tópos hyperouránios que elimina el papel activo de la consciencia y la cultural al ser unívocamente determinado por aquello de lo que está paradójicamente separada. En consecuencia, para Ludovico Silva, el anquilosamiento de estas metáforas eclipsa la propia ciencia crítica creada por Marx convirtiéndola en ideología.
Advierte el filósofo venezolano que la teoría y explicación científica sobre la ideología en Marx se encuentra en sus formulaciones sobre la noción de expresión [Ausdruck], con la cual ve aquel fundamento desde el lenguaje que define las relaciones reciprocas entre la producción material y la producción de la consciencia como fruto de la continuidad de las relaciones sociales de producción. La consciencia es resultado de la praxis objetiva, su producto ideal cuya objetividad está inscrita en las formaciones lingüísticas, es por eso que ambos (la consciencia y el lenguaje) son para Marx productos sociales [gesellschaftliche Produkte]; así que como resalta Ludovico Silva, la explicación teórico científica de la ideología queda formulada cuando en lugar de referirse a “reflejo” o “superestructura”, habla de la ideología como expresión [Ausdruck] de las relaciones sociales dominantes concebidas como representaciones. Las relaciones sociales no son unas en la dimensión económica y otras en la dimensión espiritual/cultural, son la continuidad de un mismo sistema de relaciones materiales que bajo diferentes modalidades expresan [Ausdruck] una forma de sociabilidad, cuya característica está el omnímodo de trasladar el sentido real de la vida humana hacia uno distorsionado.
Es está continuidad la que legitima la elaboración del constructo de plusvalía ideológica, porque marca el lugar social de actuación del nexo que vincula la explotación y la socialización en el entramado de la producción de la plusvalía como racionalidad teleológica en el capitalismo. La ideología es un sistema de creencias, valores y representaciones que se generan necesariamente en las sociedades en las que existe relaciones de explotación, así que, en una sociedad cuya diferencia especifica sea la producción de plusvalor, necesariamente se justifica mediante una explotación de la consciencia para afianzar no sólo su reproducción, sino el aumento mismo de la ganancia material.
Considerando lo anterior, Ludovico Silva complementa sus observaciones a propósito de la continuidad ente las relaciones materiales y las producciones ideales con la aplicación de una psicología profunda del psiquismo humano, con la que dilucida las relaciones entre la falsa consciencia y el mundo del psiquismo no-consciente. Siguiendo a Freud, considera que lo fundamental del psiquismo humano no se encuentra en la consciencia, antes bien, está es sólo una cualidad, un efecto determinado por una dinámica que la constituye profundamente y de la cual es manifestación exterior. Al apropiarse de las consideraciones psicoanalíticas, Ludovico Silva advierte que, aunque desde el movimiento de la totalidad social la ideología aparezca como una “consciencia” de la sociedad (una especie de auto referencialidad de sus presupuestos justificativos), su mecanismo se instala precisamente en el ámbito del encubrimiento e inversión de tales presupuestos para la consciencia de los individuos, esto es, en lo que no es inmediatamente transparente para el Yo. Así que, demostrando un conocimiento riguroso de los conceptos psicoanalíticos y del pensamiento de Freud, el filósofo venezolano esclarece que, aunque la ideología se sustenta en lo no-consciente, no puede funcionar pura y preferencialmente desde lo inconsciente, sino que está instalada en lo que Freud caracterizó como lo preconsciente (Prcc), aquel contenido latente intermediariamente entre lo inconsciente (icc) y la consciencia (cc),cuya conexión con esta última instancia se presenta por los restos correspondientes a las representaciones- palabra. Si lo reprimido [Verdrängte] es el prototipo de lo inconsciente (icc), en términos descriptivos este contenido inconsciente reprimido puede considerarse sólo parcialmente accesible como algo latente en términos de lo preconsciente (prcc), mostrando que en el psiquismo humano funciona un mecanismo de estratificación sucesiva que reordena el contenido representacional-sígnico según nuevos nexos y, es de ahí, que Ludovico Silva argumenta que la sustentación ideológica del capitalismo imperialista se encuentra en la forma preconsciente (prcc) que mantiene los restos mnémicos ante la constante exposición de las representaciones-palabras generadas por los elementos de la ideología difuminados por las fuerzas productivas materiales de comunicación.
Estos elementos objetivos y empíricamente registrales para Ludovico Silva se dan en dos tipos:
A→ Pueden en determinadas condiciones ser ideológicos, sin embargo, bajo otras circunstancias sociales e históricas, pueden dejar de serlo. Son
- El Arte
- Los elementos políticos
- La Ciencia
B→ Son siempre y por antonomasia ideológicos. Son:
- La Moral
- La religión
- Los elementos jurídicos
Por eso, los hallazgos del filósofo venezolano no sólo retoman las formulaciones de Theodor Adorno y Max Horkheimer sobre la transformación de la cultura en industria, sino que aporta, en un sentido de la latinoamericanización, una formulación teórica que explica objetivamente la producción de un trabajo psíquico como excedente ideológico que adviene del desenvolvimiento técnico de los medios de comunicación para la difusión de los elementos ideológicos. En ese orden de ideas, Para Ludovico Silva y, esto no es explícito en los teóricos frankfurtnianos, la plusvalía como medida objetiva de la alienación, permite entender la entrada de las producciones culturales/espirituales y subjetivas en el circuito de la circulación de las mercancías en general, dejando ver que en la alienación ideológica se presenta un uso del tiempo fuera del transcurso de la jornada laboral para el consumo y producción de mercancías espirituales que no son para su autodesenvolvimiento, sino para el aumento de la riqueza material del modo de producción capitalista, es decir, un trabajo psíquico que se extiende como un excedente de energía -espiritual para el mantenimiento de las relaciones sociales de producción.
Como es apreciable, en la interpretación de Ludovico Silva, la totalidad de la cultura es convertida en mercancía y asume el carácter de capital, siendo por eso toda producción social opuesta al desenvolvimiento integral del ser humano, de modo que el esfuerzo en la configuración del constructo conceptual de plusvalía ideológica, redundó en comprobar que el secreto de la ideología como alienación no es otro que el secreto de la alienación material que ocurre en la estructura económica de la explotación capitalista.
Referencias
Freud, S. (1940). Das Ich und das Es. En Gesammelte Werke: Bd. 13. Imago Publishing.
Marx, K. (1958). Die deutsche Ideologie. En Marx-Engels-Werke: Bd. 3. Dietz Verlag.
Marx, K. (1961). Vorwort. En Zur Kritik der politischen Ökonomie (Marx-Engels-Werke: Bd. 13). Dietz Verlag.
Marx, K. (1962). Das Kapital: Kritik der politischen Ökonomie. En Marx-Engels-Werke: Bd. 23. Dietz Verlag.
Nuño, J. (2021). Prólogo. En L. Silva, La plusvalía ideológica (pp. 7-14). Centro Nacional del Libro; Ministerio del Poder Popular para la Cultura. (Obra original publicada en 1970)
Silva, L. (1975). El estilo literario de Marx. Siglo XXI Editores.
Silva, L. (1978a). Antimanual para uso de marxistas, marxólogos y marxianos. Monte Ávila Editores.
Silva, L. (1978b). Teoría y práctica de la ideología. Nuestro Tiempo.
Silva, L. (1983). La alienación como sistema: La teoría de la alienación en Marx. Alfadil Ediciones.
Silva, L. (2021). La plusvalía ideológica. Centro Nacional del Libro; Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
